Cómo atender un parto de urgencia


Cuando no existe la posibilidad de que una mujer embarazada a punto de dar a luz sea atendida por personal sanitario o es imposible acceder o llegar al hospital o clínica más cercanos, se produce una situación de emergencia en la que los primeros auxilios, en el caso de que el parto sea inminente, van a condicionar la vida de la madre o el bebé según sea el protocolo de actuación de la personas o personas que puedan atender el nacimiento.

Para poder llevar a cabo una acción de este tipo es importante que la persona que atienda tenga conocimientos previos de un embarazo y sepa, como mínimo, diferenciar las dos fases básicas que se dan durante el parto:

FASE DE DILATACIÓN

El cuello del útero de la madre empieza a ensancharse como consecuencia de la dilatación hasta una medida por la que pueda pasar la cabeza del bebé. Esta dilatación es progresiva por lo que el tiempo en el que la madre alcanza su máxima amplitud (7-11 cm) no es algo fijo, sino variable en cada caso. Es la fase en que se alerta a las personas de alrededor puesto que viene acompañada de dolor debido a las contracciones uterinas.

En esta fase el tapón mocoso que está en el cuello del útero se rompe (no es la rotura de aguas, puesto que este líquido es marrón y de aspecto gelatinoso). Un color marrón claro indica normalidad, pero si el color del tapón es muy oscuro es un indicativo de que el feto pueda estar sufriendo.

La “rotura de aguas” se da antes de esta fase, aunque en ocasiones puede darse en la propia dilatación.

FASE DE EXPULSIÓN

Representa la expulsión del bebé como tal y tiene una duración, por lo general, de 25-40 minutos. Las contracciones son más seguidas y la cabeza del bebé, al ampliarse el cuello del útero, se desplaza hacia abajo presionando el recto de la madre, con lo cuál, ésta tiene una sensación refleja de empujar y hacer fuerza.

Si no hay complicación, el orden es que salga primero la cabeza, los hombros y, por último, el resto del cuerpo. Una vez sale o se expulsa al bebé, se inicia una minifase que es el tiempo en que tarda la madre en expulsar la placenta.

CÓMO ACTUAR EN CASO DE PARTO DE EMERGENCIA

  • Debe iniciarse el protocolo PAS (Proteger a la víctima, Avisar a las autoridades y Socorrer)
  • Comprobar que no existe ningún daño colateral (trauma, hemorragias,…).
  • Debe encontrarse una ubicación que permita aislar a la mujer del entorno que le rodea (gente, exceso de ruido,…). El lugar debe ser cómodo para ella porque ayudará a tranquilizarla.
  • Observar el material disponible en nuestra ubicación: teléfono móvil, linterna, ayuda de otras personas, botiquín, bolsas de plástico, guantes, sábanas, toallas, camisetas, cubo, cazuela o depósito, jabón, agua o fuente de agua cercana, manta, hilo, tijeras, navaja, fuente de calor o fuego.
  • Explicarle que ha roto aguas y que se va a proceder a ayudarle en el parto. Decirle que el bebé (y no la persona que atiende) va a necesitar la máxima colaboración y ayuda de su madre. Esto es necesario para que ella visualice mentalmente el éxito de la asistencia.
  • Indicarle que el dolor que padece no es malo, sino que es el resultado de las contracciones.
  • Colocar a la madre girada sobre su costado izquierdo. ¿Por qué? Para permitir que la circulación arterial llegue sin problemas al bebé y se produzca un correcto retorno venoso de la extremidades inferiores de la madre.
  • Controlar el tiempo que pasa entre contracciones. Si esto no es posible por cualquier motivo, es probable que la madre tenga dolores más seguidos y los exprese. Es un indicativo de que la fase de expulsión está a punto de iniciarse y debe colocarse a la madre estirada en plano boca arriba, piernas separadas y rodillas flexionadas. Es la posición habitual para dar a luz.
  • La persona que atiende deberá lavarse las manos con algún antiséptico o jabón y agua. No solamente las manos, sino que el lavado debe abarcar los antebrazos y hasta el codo de ambos brazos. Muy importante: lavarse y rascar por debajo de las uñas.
  • Si existe la posibilidad de disponer de guantes de látex o vinilo, proceder a colocárselos. Los botiquines comerciales para el auto y el hogar suelen incluir como mínimo una unidad.
  • Decidida la fase de expulsión y con la madre en la postura adecuada, se debe lavar los genitales de la misma con agua y jabón.
  • Si se dispone, colocar toallas (pueden ser trapos limpios, camisetas, etc…) debajo de las nalgas de la mujer.
  • Indicar a la madre que ha llegado el momento de colaborar: ella deberá inspirar muy profundamente en caso contracción o dolor que tenga, y no dejará escapar el aire ni por la boca ni por la nariz. Empujará lo máximo que pueda y cuando el dolor sea menos intenso, expirará el aire. Esta operación se repetirá mientras la persona que atiende controlará el progreso de la salida del bebé.

posición del feto

  • A medida que la cabeza del bebé ejerce presión, la persona que atiende deberá tener en cuenta 2 cosas: colocar la mano en el perineo de la madre mediante presión. El perineo es la zona que está comprendida entre el ano y la vagina y que, debido a la dilatación y al paso de la cabeza del bebé, puede romperse y suponer una complicación extra con la aparición de hemorragia que será paliada taponando con gasas estériles. Lo segundo que debe tener en cuenta es observar dónde está el cordón umbilical ya que, en ocasiones, puede estar alrededor del cuello del bebé por lo que hay que liberarle del posible peligro y pasarlo por detrás del hombro.
  • La cabeza del bebé NUNCA se estira, a no ser que exista algún problema físico o mecánico. La persona que atiende solamente observará que todo está saliendo correcto.
  • Cuando la totalidad de la cabeza ya se encuentre en el exterior sí que la aguantaremos (tenemos que pensar que la otra mano todavía está haciendo presión en la zona del perineo) y dejaremos que salga el resto del cuerpo.
  • NUNCA se hará presión sobre el abdomen de la madre para ayudar al bebé a salir.

MUY IMPORTANTE: CUANDO EL BEBÉ SALGA, ÉSTE DEBE COGERSE DE LOS DOS PIES Y COLOCARLO EN POSICIÓN INVERTIDA (BOCA ABAJO) Y DARLE DOS PALMADAS SUAVES. ESTO PERMITE QUE LAS SECRECIONES DEL ÁRBOL RESPIRATORIO (LPF) PUEDAN SALIR Y PERMITIR AL BEBÉ RESPIRAR DE FORMA ESPONTÁNEA.

  • Debe comprobarse el latido del bebé situando la mano en su tórax. Si sigue sin respirar, en vez de palmada, puede realizarse una pequeña presión a la altura de la columna vertebral.
  • Tapar al niño con una manta o toalla y dejarlo reposar al lado de la madre. El llanto, además de ser un indicativo de que el bebé respira, es un acto reflejo debido a la llegada de multitud de estímulos y cambios hormonales del bebé. Si el bebé no llora, no alarmarse ya que el cordón umbilical sigue aportando oxígeno, pero hay observar el color de la piel del niño. A medida que ésta es más rosada indica que el oxígeno está llegando a su cuerpo y las vías aéreas empiezan a despejarse. Si el bebé se pone morado es indicativo de falta de oxígeno.
  • Si todas las técnicas para estimular la respiración (palmaditas o presión en columna) fallan, entonces se procederá a la RCP o reanimación del neonato (boca-boca y nariz).
  • Si el bebé ya respira y adquiere el color rosado, observaremos que el cordón umbilical deja de moverse en forma de latido, se para. Ahora es cuando debe cortarse.

bebé y cordón umbilical

¿CÓMO SE CORTA EL CORDÓN UMBILICAL?

Cómo mínimo se necesita material punzante o cortante (tijeras o navaja) e hilo o, en su defecto, pequeñas cuerdas o gomas. Si disponemos de algún método de ebullición, es recomendable hervir los hilos o cuerdas. Se realizarán 2 nudos en el cordón. El primero de ellos, a una distancia de 15-17 cm aproximados desde el ombligo. El segundo, a 5-8 cm de distancia del primer nudo. Se aprietan fuertemente ambos nudos, y mediante unas tijeras cortamos entre ambos, es decir, en el espacio que hay entre nudo y nudo. La parte del nudo que queda conectada a la madre y que finaliza en la placenta NO debe estirarse para que salga ésta.

  • Esperar el tiempo necesario hasta que la madre expulse la placenta.
  • No tirar la placenta. Ésta debe guardarse en una bolsa de plástico u otro recipiente que esté húmedo o frío, si es posible.
  • Cambiamos las compresas o toallas que estaban debajo de las nalgas y colocamos nuevas en los genitales de la madre.
  • Ayudar a la madre a cambiar de posición. Ahora ya puede juntar las piernas, pero lo hará de forma que éstas estén cruzadas, aguantando la compresa o toalla.
  • Realizar un pequeño masaje en el vientre de la madre, alrededor de la zona del útero, con la finalidad de evitar hemorragias posteriores.
  • En la medida de lo posible, trasladar a la madre y al bebé al centro sanitario más cercano e incluir la placenta (la inclusión de gasas o compresas con sangre no está desaconsejado ya que permiten realizar analíticas en el caso de complicaciones).

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *