Cómo detectar un Traumatismo Craneal


Traumatismo CranealLos golpes y lesiones que se producen en la cabeza siempre requieren una valoración posterior ya que pueden enmascarar lesiones más graves e incluso una alteración de la conciencia. Un traumatismo craneal puede llegar a producir una conmoción cerebral, que es la pérdida momentánea de la conciencia. La persona se desmaya y se vuelve a recuperar.

Esta recuperación, en ocasiones, no permite reconocer la gravedad de la situación y puede que se oculten lesiones más importantes e incluso de tipo mortal.

Los golpes en la cabeza y en la cara son muy importantes, pues la intensidad del mismo puede o no afectar al Sistema Nervioso Central localizado en la cavidad craneal, pudiendo destrozar neuronas que dejen secuelas permanentes o la propia muerte.

Los signos y síntomas más característicos de un traumatismo cerebral son:

  • Alteración de conciencia o el cambio de conducta del individuo
  • Pérdida de memoria de los hechos anteriores al accidente (amnesia retrógada)
  • Pérdida de memoria de los hechos posteriores al accidente (amnesia post-traumática)
  • Dolor de cabeza
  • Vómitos repetidos durante un largo tiempo

Otros síntomas, que aparecen tras el traumatismo o un poco de tiempo después, y que pueden denotar más gravedad o situaciones de extrema urgencia son:

  • Dilatación de pupilas o midriasis
  • Alteración asimétrica de las pupilas (una más grande que otra, anisocoria)
  • Sin reflejo pupilar ante un estímulo de luz
  • Otorragia o epistaxis
  • Aparición de hematomas detrás de las orejas o alrededor de los ojos
  • Alteración en la repsiración (lenta y con paradas breves)
  • Convulsiones

Si se detecta tras un acciente alguno de estos signos o síntomas, debe llamarse al 112 (activación de la cadena de socorro) para que un equipo profesional sanitario realice una valoración del estado de la persona con la máxima urgencia. De mientras, se seguiran las pautas adecuadas de espera a los servicios de emergencias:

  • No mover a la víctima de su sitio o convencerla de que no se mueva
  • Mucho cuidado con los lactantes que un pequeño movimiento puede agravar la lesión
  • No dar de beber
  • Si la víctima se agita por nerviosismo, nunca hay que sujetarle del cuello o la cabeza

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