Insolación y Golpe de Calor


Insolacion y golpe de CalorLa insolación es consecuencia de una exposición al sol prologanda en el tiempo, sea por ocio (playa, piscina, campo, ejercicio) o por trabajo (ambiente muy caluroso). La persona pierde agua y sales minerales y entra en un estado de deshidratación a nivel general. La temperatura corporal aumenta y la piel está roja, caliente y húmeda. La persona tiene dolor de cabeza, suda mucho y está cansada. Se puede llegar a las náuseas , la visión borrosa e incluso perder el conocimiento.

Por ello, es muy importante que el afectado se aleje del sol y se mantenga a la sombra y en un ambiente templado o más fresco, evitando un contraste de temperatura considerable. Posteriormente, se deben mojar compresas o ropa y pasárselas por el cuerpo, muy especialmente en aquellas zonas donde se encuentran las arterias y los vasos sanguíneos más grandes: ingles, cuello, pecho y las axilas preferentemente.

Primeros Auxilios Insolaciones

Si la persona responde correctamente y recupera la conciencia, se le puede administrar agua fresca en pequeñas dosis. Una vez se tenga la sensación de recuperación, es aconsejable acudir a la asistencia médica más cercana para realizar una revisión.

El golpe de calor, que suele confundirse con la insolación, es un trastorno más grave. Si la insolación continua o la persona fuerza cada vez más su grado de deshidratación (o pasa de un ambiente muy frío a uno muy caliente), los mecanismos de termoregulación (todavía presentes en la insolación como el sudor, por ejemplo) se paran y dejan de funcionar. Ahora solamente llegará sangre al cerebro. Es una situación de alto riesgo y que requiere una actuación muy rápida ya que se puede llegar a una situación de peligro de muerte.

La persona tiene la piel roja y caliente, pero no suda. Su piel está seca y esto es lo que debe tener en cuenta para diferenciar ambos transtornos y conocer la gravedad de la situación. Existe un pulso rápido pero débil y una respiración muy superficial. Es muy similar a un estado de shock, además la persona puede convulsionar.

En los casos de golpe de calor, actuaremos deprisa y al igual que la insolación llevaremos a la persona a un ambiente más fresco y a la sombra. Mojaremos con compresas las mismas zonas que hemos citado anteriormente y le daremos agua en caso de que esté consciente. Si presenta convulsiones, éstas no se deben parar y no debemos sujetar a la víctima. Eso sí, evitaremos que se lesione y aflojaremos su ropa. Si se prolongan, es conveniente actuar igual que en los cuadros convulsivos, introduciendo un pañuelo o algo blando en la boca para que no se muerda la lengua y comprobar siempre que la vía áerea sigue abierta. Se vigilarán los signos vitales y si la convulsiones van a menos, entonces colocar a la víctima en posición de seguridad o PLS. La persona deberá recibir atención médica urgentemente.

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