El Tetanos


El TetanoLa infección por tétanos es, a pesar de su baja incidencia, la que más riesgo de contagio diario tiene. El tétanos está provocado por un microbio anaerobio denominado Clostridium tetani, que contamina una herida (a veces imperceptible o que pasa inadvertida)  y se multiplica en el mismo lugar para producir una neurotoxina que es liberada en el torrente sanguíneo.

La toxina tiene afinidad por el sistema nervioso y es capaz de pasar a la médula espinal donde actúa sobre las conexiones nerviosas, provocando su excitación y la consecuente contracción muscular sostenida. Esta contracción provoca una serie de sintomatología variada que se detalla a continuación:

  • Rampas musculares
  • Espasmos locales y luego generalizados en todo el cuerpo
  • Contractura de la boca
  • Rigidez de nuca
  • Fiebre y cefalea
  • Dificultad de deglución
  • Parálisis respiratoria y muerte por asfíxia o paro cardíaco

La prevención más eficaz es la vacuna antitetánica (VAT) constituida principalmente por gamma-globulinas (cepas de Clostridium atenuadas o muertes con capacidad de estimular la formación endógena de anticuerpos para conseguir la inmunización frente a la toxina).

Muchas personas creen que sólo las heridas profundas o en las que se produce un sangrado considerable son las que pueden causar el tétanos. A veces, basta con una pequeña erosión o una herida superficial para que la bacteria penetre sin problemas ya que está muy habituada a nuestro ambiente exterior.

¿Dónde puede encontrarse el Clostridium y qué debemos evitar?

  • Hierros oxidados
  • Objetos metálicos
  • Astillas de madera
  • Tierra
  • Quemaduras
  • Agujas de costura
  • Vidrio o cristal
  • Inyecciones contaminadas
  • Intervención quirúrgica
  • Diente o muela en mal estado

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